domingo, 24 de abril de 2016

ÁREA RESERVADA: IGUALDAD vs. SEGURIDAD

Si bien puedo disculparme, digamos que no es necesariamente culpa mía el hacer del transporte público un tema recurrente. Paso, aproximadamente, una quinta parte de las horas activas de mi día hábil dentro de él, cruzando grandes distancias dentro de la Ciudad de México, en sentido relativo, pues grandes tiempos no implican largos recorridos; una amplia gama de curioseos que pueden surgir allí se convierten en potenciales historias para contar (o para reservarse), además de que últimamente han resaltado numerosas polémicas en torno a su funcionamiento y normatividades. Hoy elijo una de ellas para reflexionar, una muy escabrosa: las áreas reservadas para mujeres.



Sistema de Transporte Colectivo Metro, Metrobús y RTP cuentan con la política de reservar sitios para las mujeres, excluyendo, en consecuencia, el ingreso a los hombres. Es bien sabido que no ha sido así desde el principio (al menos no en el Metro) y que el detonante de esta norma fue el preocupante cúmulo de denuncias por acoso y abuso sexual dentro del transporte. Metro opta por reservar a mujeres los primeros vagones, RTP cuenta con camiones donde sólo entran ellas, y Metrobús otorga la mitad delantera de cada unidad al cumplimiento de esta medida.

Me enfocaré en el último de los tres, ya que las inconformidades e incómodas discusiones entre pasajeros las he visto con más claridad dentro del Metrobús. Quizá se acentúe esta molestia por parte de algunos hombres gracias a un señalamiento que llevan prácticamente todas las unidades de este transporte, donde un par de símbolos y un poco de aritmética simple permiten concluir que el 75% de la unidad está a disposición de las mujeres, cuando lo más curioso es que, demográficamente, la proporción de personas del sexo masculino es mayor en edad laboral. El resultado es visible: medio metrobús atiborrado de hombres y un acceso menos difícil al área reservada; desde luego, en horas pico este transporte es de los primeros en colapsar y la unidad entera se encuentra repleta, pero la distribución, dada esta norma, a menudo es desigual.

En consecuencia, las estadísticas oficiales del transporte señalan que las mujeres se sienten más seguras en el metrobús. El pragmatismo la convierte en una medida efectiva, sin embargo ¿a costa de qué argumentos se sostiene esta política? ¿por qué no hay una satisfacción generalizada?

Si analizamos con frialdad, las premisas detrás de esta norma, a partir de sus antecedentes, son las siguientes: "hombre, por el solo hecho de serlo, eres incapaz de controlar tus impulsos sexuales, de modo que estás castigado" y "mujer, como siempre serás la víctima débil, lo más que tu gobierno puede hacer por ti es aislarte de tu atacante". Nota cómo entonces no es extraño que al abordar el metrobús, hombres y mujeres se tornen resentidos e incluso enemigos, por un delito que en ese momento no se ha cometido. Todos nos vemos tildados de acosadores violentos y ellas se ven señaladas como víctimas privilegiadas.


Dibujo de Diego Tomasini


No eran aún las 6 a.m. y la unidad que abordé ya estaba llena en la parte trasera, y por delante había 5 lugares disponibles. Un señor cuya edad rondaba los 50 años, quiso sentarse en uno, pidendo permiso a una señora para ocupar el lugar junto de ella. Su respuesta, en un tono ciertamente adolorido fue "¿qué no sabe leer? Usted no debe de estar aquí". Y no se movió para ceder el asiento. Pasaron varias estaciones y esos lugares seguían vacíos, así que él ocupó otro de ellos, mientras que la señora volvió a arremeter: "la diferencia entre las personas y los animales es la educación, váyase a su área"

Y él respondió "ya cállese señora, nadie la está molestando"

Ella y yo bajamos en la misma estación, de inmediato se acercó con un policía a denunciar al hombre que siguió sentado en la unidad que continuó en marcha, con la sección trasera igual de llena y la delantera más vacía.

En otra ocasión, entre esas voces que al charlar parecen tener megáfono integrado, escuché a una chica charlando con su acompañante en el área no reservada, mientras ella decía "cuando me voy sola y veo a un patán sentado en un asiento rosa me acerco y le digo, ¿qué, te sientes mujercita?"

Un aplauso sarcástico para esta fémina que argumenta sobre lo degradante que es ser mujer. ¿Qué tal si se topara con un partidario de la teoría Queer? "¡claro! Así como me ves, con saco y corbata, hoy me siento mujer y nada en tus viejas construcciones sociales habrá de convencerme de lo contrario". Qué delicado es parametrizar con algo tan vulnerable y conflictivo como el concepto de 'género'.

Otra anécdota, para no plasmar la impresión de macho rencoroso, se dio en el metro y fue muy desagradable. La nalgada de un sujeto a una chica antes de salirse de los vagones no reservados la hizo reaccionar insultándolo, y el cinismo de este hombre lo hizo vociferar en son de burla, mientras se alejaba por el andén: "eso tienes por venir aquí de buscona". Ese es el efecto de normas como esta, continuar validando comportamientos que reflejan una cultura machista, y lamentablemente, por algunos pagan todos, impidiendo que esta medida cuestionable obsolezca.



¿Es tema de igualdad? Sí, y es claro que no la hay, de allí que surja prepotencia en ambas partes, derivada de la segregación. Una pregunta más interesante, cuya respuesta presiona a muchos debates, es ¿Qué tan ilusa es nuestra construcción del concepto de igualdad?.

Por otra parte, ¿Qué hay de la caballerosidad? Uff, tema espinoso. Cada vez más mujeres reconocen que estos formalismos encubren un micromachismo categórico: "cédele el paso al sexo débil, que sea su premio de consolación." Por supuesto, el lado grato de este hábito era el dejar de ser tan egoísta, así que mi idea no es tirar la cortesía a la basura, es cambiarla por una humana SOLIDARIDAD: eso incluye hombres y mujeres mayores, discapacitados, con carga pesada y embarazadas, qué lamentables los discursos que he visto alrededor de estas últimas, culpándolas por su vida sexual para no cederles asiento (típica culpa patente del status quo religioso) y olvidando que, en el sentido humano, se trata de simple solidaridad, una mujer embarazada corre mayor peligro al sufrir una caída en el transporte, por esa razón no pondría en discusión brindarle un lugar, ¿por qué debo cuestionar su sexualidad o la posición económica de su pareja? Ahí tienen de nuevo una cucharada de cultura violenta. Si tan solo nos desprendiéramos de tanto prejuicio y lo dejamos en la sencillez de 'ceder a quien lo necesite', ¿funcionará?

Atacar el problema de fondo radica en cambiar ese paradigma donde los estereotipos de género impiden a hombres y mujeres convivir con la auténtica valoración de sus derechos humanos, logrando otorgar respeto por empatía y no por imposición: basta de machismo y misantropía, de la estigmatización del sexo; esta última es fundamental, si no se derriba dicha forma de pensar, los casos de agresión sexual seguirán aún cuando rutas enteras se reserven para ellas. Aislar en lugar de educar  es tapar el Sol con un dedo.

Lástima que otro día pase y suba de nuevo a un transporte público, para dar inicio a otra batalla campal por uno de los placeres más grandes de la vida urbana, llamado "asiento vacío", notando que las cosas no han cambiado. Sí, encuentro desagradable la prepotencia en hombres y mujeres, sólo debo recordar que normas como esta no son un triunfo del 'poder femenino'; el verdadero triunfo, de toda una sociedad, será el que surja de no necesitar restringirnos para sentirnos a salvo.

miércoles, 30 de marzo de 2016

UN AÑO DE RUBBERNECKIN'

¡Qué gusto saludarte nuevamente! ¿Cómo ves este asunto? Ya un año ha transcurrido desde que publiqué por primera vez una entrada en este espacio,  compartiendo así una perspectiva de vida más: la mía. Se abre el telón y entran a escena, agarraditos de la mano, los recuerdos de aquellos motivos para el nacimiento de este Blog... Hora de sentarse en la silla mecedora y soplar un aire de antaño en las palabras que surjan. Advierto que puedo ponerme nostálgico, ridículo, cómico o dramático, según sea el caso, a partir del siguiente párrafo, incluso podemos darle más solemnidad empalagosa, si a la par de la lectura, Regina Spektor los acompaña en la música de fondo con este gran tema:



Un par de meses antes del 30 de marzo de 2015, me encontraba aprendiendo, por ensayo y error, a definir una relación afectiva, mientras el vuelo con mi anterior pareja aterrizaba lenta pero cordialmente, intenté levantar el vuelo con otra persona, presuroso de volver a sentirme en lo alto, aprender y disfrutar tanto como lo había hecho antes. Sin embargo, terminé cayendo estrepitosamente por presionar y dudar demasiado.

Esa nueva persona, que vino a mi vida tan pronto como se fue de ella, tenía un blog personal que me inspiró a escribirle extensos y apasionados elogios por correo, de los cuales recibía respuestas positivas y la idealización propia de un vínculo más estrecho entre los dos. Nos conocimos a distancia, acercándonos hasta encontrarnos en persona y en breve, nos vivimos en la intimidad. Posterior a eso, por motivos circunstanciales o deliberados de sus planes (nunca tendré la certeza para discernir, por más que se erijan imposiciones culturales), sentí que se alejaba de mí. Cual novato en un juego importante, me vi con numerosos temores y agobiantes batallas internas. Decepción plagada de culpa e inseguridades, hasta que perdí la paciencia y en un arranque de drama, dije adiós por la misma vía de los elogios a la persona que, en algunas de mis primeras entradas, he dado el pseudónimo de 'la fiera herida'.

Luego vino el típico duelo por la pérdida, he de reconocer que esa realmente ha sido una de mis primeras experiencias adversas en cuanto a intensidad de sentimientos se refiere. En cualquier caso, no podía tardar en dejarlo atrás, de lo contrario, el semestre de mi carrera se hubiera visto más seriamente afectado de lo que ya parecía estarlo. Volví a centrarme, percibiendo un hueco en esa etapa de mi vida: no tenía a quién escribirle y la sensación pletórica que me proporcionaba hacerlo era algo que extrañaba bastante. La filosofía del Rubberneckin' es la mejor respuesta que pude encontrar a una pregunta que recuerdo con claridad haberme hecho ¿por qué no, esta vez, escribir para mí?

No sólo fue eso. Con afán de olvidar pronto a la fiera herida, me hice de más y más ocupaciones, académicas, laborales y sociales, descubriendo experiencias que no imaginaba tener y que a lo largo del año transitado he compartido aquí; he sido muy feliz por las vivencias y personas valiosas que tuve la fortuna de conocer pero, ¿cumplí mi afán?

Esta nueva entrada es evidencia de que no. Sigo sin olvidar a la fiera, no obstante, ya no extraño lo que no pudo ser ni me duele recordarla, sólo me apena al meditar en lo melodramático que me puse, cambiando rápidamente una feliz admiración recíproca por una amargura angustiosa. Pienso en cómo debí identificar que muchas inseguridades habitaron sólo en mí y no en la realidad de los sucesos, tal vez no era necesario despedirse para poner en calma los sentimientos.

Dada la raíz de este Blog, si de algo puedo estar seguro es de que jamás me permitirá olvidar ese recuerdo, pues viene arraigado a él. Pero no quiero olvidar, no por aferrarme al pasado, sino para mejorar mi futuro. Un año después continúo aprendiendo, por ensayo y error, a definir una relación afectiva... Parece que sigo en el mismo punto, pero me encuentro con más herramientas que el año pasado para abordar el tema. Gracias al seminario y a geniales amantes gurú, he ubicado prejuicios para ir derribándolos, cambiando paradigmas en ese y en más ámbitos de mi vida; todo sea para no dejar que el Ness del pasado vuelva y altere mi visión, saboteando mis relaciones. No ha sido sencillo, a veces el ser humano no es capaz de prever el peligro hasta que sufre sus consecuencias... Con vislumbrarlo antes de vivirlo en algunos escenarios, tomando precauciones para evitar heridos, me parece haber dado un gran paso.

Un nuevo amigo me ha dicho: 'somos seres sociales, no puedes racionalizarlo todo en las relaciones', y tiene razón. Ejemplos contundentes de esa negación son las emociones, tan involuntarias en ocasiones. Sin embargo, lo que más se pueda racionalizar entorno a las manifestaciones de las mismas es algo que merece la pena ponerse en práctica: capturar al prejuicio antes de que tome el control, ponerle el pie al impulso negativo, andar con cautela en rachas de confusión interior. Tiene que ver con mi perfil, la falta de lógica en tantos contextos de la vida social me hacen apartarme momentáneamente de ella, mientras recupero fuerzas para volver a 'integrarme'. Encuentro, tras tanta controversia social y moral, mayor sentido en dedicarme a las Matemáticas como mi dorada válvula de escape.

Lejos estoy de negar esa debutante reflexión hecha hace un año sobre las máscaras que día a día usamos para persistir, otras entradas me han servido, al releerlas, para reírme de mis bruscas ocurrencias; y está bien para mí, es decir, no vendo perfección en mi ser, poseo voluntad y variables dosis de sensatez pero no garantizo que jamás vuelva a equivocarme, pues sigo metido en el laboratorio de aprendizaje más rudimentario, y ha dado resultados.

Con ahora mucho más por hacer, noto útil esta retrospectiva. Descubro que he obtenido más en mi Blog que una simple bitácora y viene a mi mente el sabio consejo de una de las primeras personas que conocí en la carrera: el ayudante Víctor Hugo nos recomendó no perder el hábito de escribir, sobre cualquier cosa, porque de tanto que estructuramos lo matemático, dejamos en desuso la expresión oral y la redacción. Hoy en día, que me ha surgido la oportunidad de colaborar en artículos de investigación científica y comienzo a planear mi tesis, noto una menor oxidación al escribir que de haberme privado de seguir plasmando en texto mis irrelevantes irreverencias. Tal vez, a mis alumnos del futuro les haga la misma recomendación y alguno se anime a bloggear... Seguramente será de gran interés para mí saber qué compartirá, pues lo tengo muy claro, La filosofía de Rubberneckin' es simplemente eso: una vida para andar de curioso, en el amplio y delicioso sentido del contexto.

lunes, 22 de febrero de 2016

VIALIDAD, Y OTROS VERDUGOS

Verdugos, esos encapuchados de sangre fría al servicio de alguien más, de ese alguien que te recuerda, de una forma u otra, que tú te encuentras abajo, aceptando que él termine deshaciendo tu vida y satisfaciendo todo aquel deseo de tortura que se le antoje.



¿La problemática de la vialidad es un verdugo? ¡Claro que sí! ¿Notan como encaja su descripción? Casi compro de contado la idea de que "los de abajo" éramos solamente los usuarios cautivos del transporte colectivo: apretujados, sujetos a cambios rotundos y resignados a no sabernos seguros... Sí, pensé que la hoz en nuestros cuellos era la única del verdugo hasta que, mientras miraba la ventanilla, de pie, sostenido por el tubo flojo de un microbús atascado en el tráfico pesado, pude observar al conductor de un hermoso Audi, en el carril contiguo, tocando el claxon efusivamente al compás de una mentada de madre, tal era su ventaja económica convertida en altas dosis de estrés, un particular más, azotado por un mal compartido, repartido... ¿Cómo decir que merecido? Quizá por ser demasiados, pero no, realmente somos simples condenados del antiguo verdugo: la mala planeación vial.

No muy lejos de mi casa pasa la recién construida línea del metrobús... Un cambio que implicó meses de tierra, ruidos y caminos bloqueados; involucró la incertidumbre de ver eliminadas las rutas de antaño, que lejos de ser perfectas, tenían la ventaja de ser conocidas o tan siquiera más baratas.

Algunas se fueron, otras permanecieron, y acompañadas de más alumbrado, mejor pavimento, patrullantes y otras monerías, se inauguraron las estaciones nuevas, mezcladas entre opiniones divididas y vehículos embarrados en menos carriles de avance.

Cambios, cambios, reglamentos de tránsito inoperantes y concesionarias amenazadas por una iniciativa de gobierno, nunca óptimamente ejecutada, siempre plagada de buenas intenciones (o sólo por encima)... ¿Importan esas buenas intenciones? No, bien suele decirse, el camino al infierno está pavimentado por ellas.
"Sólo hago parada en algunas esquinas" Decía el microbusero ante el descontento y desconcierto de más de un usuario... ¿O cómo motivaría la autoridad el consumo del metrobús? Si tan buena idea resultaba, ¿recurrir a la presión es necesario? Ahora bien, no todo cambio fue incoherente, muchos vicios de peatones, chóferes y usuarios intentaron ser corregidos con reglas  de voz en voz, esa mala cultura que tenemos afila herramientas y recrudece las entrañas de este miope verdugo, que hace una semana jugó con mis manos atadas...

Cuando estas cosas pasan te da por pensar en los irreales 'hubieras': "tal vez hubiera salido más temprano", "debí haber esperado al siguiente", "no hubiera cedido el asiento", etcétera. Ya sabes, todos esos escenarios que nunca podrán contemplarse a menos que se triunfe con la probabilidad o se incurra en la paranoia, y que surgen sólo hasta escuchar, enmedio de un espontáneo alboroto: "¡al chile cabrones, denos todos sus celulares!". Fue así como cinco tipos se subieron al micro, uno de ellos con pistola en mano, se llevaron mi celular señuelo, y para colmo de males, después de que otro de ellos esculcara un rato después, tomaron el otro, marchándose con varios más en una bolsa. Era la primera vez que me asaltaban, en mi habitual ruta, con todo y los nuevos alumbrados, mejor pavimento, patrullantes y otras monerías...

El ambiente típico posterior al asalto no se hizo esperar: Señoras llorando, hombres insultando y un chófer que actuó como si nada hubiera pasado... "Ha de venir coludido el pendejo, si hasta le dijeron los rateros que se fuera más despacio y muy obediente el hijo de su puta madre..." ..."no, si ya les gustó tomar Eduardo Molina para subirse, han de ser de por allí"... "Pero bien que tenía el micro las puertas abiertas, ¿no que ya no se podía entre esquinas?"... "Uy mija si te contara, la otra vez hubo hasta plomazos, antes di que nos fue bien"... Todo eso se decía, fuera verdad o mentira, y mientras yo podía aparentarme tranquilo, no sin sentir coraje y sí con un leve temblor en las piernas, sería por la adrenalina del miedo, llevándome a recurrir mentalmente al mantra del 'cálmate, cálmate, tú estás bien, lo demás viene y va'. No hubo más que hacer, debí seguir mi día. ¿Denunciar? Ajá, seguro; llámenlo falta de cultura, yo le diré falta de confianza en el sistema. Sólo bajé en mi destino y hallé un teléfono público:

"Hola papá, yo estoy bien, no vayan a espantarse..."

Desde ese entonces, aunque me cueste casi el doble de mi total de viáticos, prefiero viajar ese tramo en metrobús... No es más eficiente en todo momento, pero por el diseño de su funcionamiento, sí es un poco más seguro.

No tiene mayor sentido preguntarse quién es el verdugo aquí. En realidad... ¿Quién está al mando de él?
¿Son los asaltantes? En el fondo no, ya sea de una necesidad desesperada ante la falta de oportunidades o de simples ganas de joder, hay algo más detrás (pensar en la primera razón me frena las fantasías hollywoodenses de sangre y venganza).

¿Es la policía, cuya patrulla estuvo tan cerca de un microbús en marcha lenta del cual bajaron corriendo cinco idiotas?  No lo creo, un sistema policíaco incompetente es ridículo, pero por perfecto que sea, admitámoslo, sólo responderá los mandatos de una élite acomodada sin atacar los problemas de fondo, las causas de la delincuencia.

¿Es la política gubernamental, que en el afán de pararse el cuello crea obras mediocres y normas torpes? Casi, pero tampoco, porque cree estar al mando, pero siempre está ese algo que la convierte en otro títere.

¿Cuál ese algo que nos queda? Pueden tildarme de chairo, poco me interesa si viene de quienes son incapaces de reflexionar críticamente, pero el amo del verdugo es el sistema económico, esta estructura generadora de patrones, barreras y vidas castigadas por la mala fortuna de no querer jugar su juego impuesto y nacer en desventaja... Tienes el transporte colectivo que merece tu alcance monetario, así que te friegas, tienes el tráfico lento que corresponde a tu posición, ¿o acaso Su Santidad, (quien, sin ofender, dejó la moda de andar en burro y humilde como Jesucristo) tuvo problemas transitando la ciudad? ¿No hay un nuevo avión presidencial? Todo esto por su seguridad, mientras que la tuya, laico demócrata, te la juegas en un volado, todos los días.

No culpo a quienes no quieran ver la realidad de esa forma, vivir  torturas todo el tiempo, notar que así fue antes, te hace acostumbrarte, perder de vista lo que son llevándote a adaptarte a ellas, e incluso, cual síndrome de Estocolmo, amarlas. Pero no quiere decir que debamos todos ser así, las burbujas terminan por romperse.

Lo cierto es que un verdugo sólo hace lo que le piden, es otro empleado. Ignorar esa condición es ignorar que las cosas podrían estar mejor, dejar de decir "así es esto" como una fatídica sentencia, sobre todo pensando en la siguiente difícil pregunta:


¿Así será siempre esto?





Algo sobre "otros verdugos"... La mejor canción de Molotov, que lamentablemente no pierde vigencia en gran parte de su contenido. La recomiendo.

jueves, 31 de diciembre de 2015

FIN DEL 2015: LOS RIDÍCULOS PROTOCOLOS

Que si cada que finaliza algo hay que ponerse solemne y "reflexionar",  en fin de año cunden numerosos actos de este estilo. A veces, hay que admitirlo, las reflexiones son incompletas, superficiales o demasiado autocompasivas, y lo que es peor, al instante siguiente de invocar a la paz, el amor y la superación, volvemos a ser los seres obstinados y cuadradotes de antes.

De alguna forma se vuelve difícil evitar que sea sólo verborrea echada al olvido en breve, porque combinamos celebración con introspección, mismas que son, me parece, como agua y aceite. Cabe reconocer que es casi una condición humana generalizada el hecho de que nuestros aprendizajes y propósitos más trascendentes son aquellos que tenemos en los momentos de fracaso y de dolor; de alguna forma, la dicha no es el más grande motor del cambio profundo, estando abajo es donde mirar hacia arriba tiene mayor sentido.

Sin embargo, antes de hacer promesas banales o deseos vacíos, sí me gusta realizar esta revisión de cómo fue el año y qué espero, por consecuencia mas no por ilusión, del 2016. Gracias a mi 'Filosofía del Rubberneckin'', mi aventura blog surgida justo este año, mi labor de retrospección es más sencilla y a la vez más cuidadosa en el sentido de no dejar detalles olvidados.



Este año fue intenso y crucial en diversos aspectos de mi vida: decisiones tomadas y desechadas, acompañantes fugaces y aún presentes, una observación constante más significativa de mis emociones, sentimientos, conocimientos y deseos, atravesando etapas donde 'dejarme llevar' y 'dejar ir' fueron frecuentes incidencias que terminaron transformándose en mis más recordadas experiencias.

En lo familiar, mi 2015 fue tiempo de puntos álgidos y retos que me hicieron temer e intentar entender cómo funciona este vínculo en los momentos difíciles; cuando se trató de salud y convivencia con gente tóxica, mi familia pasó por procesos para hallar el equilibrio y el ánimo de seguir adelante. No ha sido fácil, tenemos el anhelo de apartarnos del entorno insalubre para una vida más tranquila, y enfocarnos en construirlo dentro de nosotros primero, es un proceso que aún no termina.

En lo escolar, logré mantenerme en un andar con altibajos, puesto a prueba en mayores escalas y bajo la sombra del "pudiste hacerlo mejor" me conduzco a saber en qué área habré de especializarme, dando golpes de timón en varias de las que creí consolidadas. Tampoco ha sido un asunto sin dificultades, y he debido recordar alegrarme por ello, ya que fue justo lo que quise desde el principio, una profesión que me desafiara en muchos aspectos, conservando mi capacidad de asombro ante lo que es posible lograr. Fue un año de metas cumplidas también, acredité lectura en Francés, viví la trascendental experiencia del seminario y mi solicitud de carrera simultánea fue aceptada, en el año siguiente me esperan muchos más conocimientos de la matemática pura, teniendo a la vez mayor cercanía de titularme por la culminación de mis estudios en la matemática actuarial.

Laboralmente, 2015 fue de mis mejores años, tuve más experiencias de las que esperaba, desde seguir haciendo pininos en voluntariados de enseñanza de las matemáticas y continuar apoyando en la tienda de regalos que me otorgó mi primera oportunidad de trabajar, hasta haber viajado y tenido memorables aventuras siendo staff en conciertos de jazz, además de comenzar desempeñándome como auxiliar en el manejo estadístico básico en computadora, aprendiendo mucho en una tarea gradualmente más vinculada con mi área de formación. Ha sido toda una bendición el poder ganarme la confianza y la buena referencia de quienes he apoyado, probando mi capacidad de transmitir conocimientos, retener en mi memoria, tratar a la gente, hasta mi condición física y demás habilidades. Entre todos los roles laborales que tuve este año surgió gran cantidad de satisfacciones en mi anhelo de ser útil para quien me necesite. En ese aspecto planeo mi servicio social para el 2016, de manera que observaré con mayor atención mi campo laboral, responsabilidades más complejas estructurarán mis nuevos empleos, sé que aún tengo mucho por descubrir.

En mis relaciones afectivas, este año fue testigo de todo un vendaval para mí: un noviazgo que llegó a su fin, conocer más personas y todo el enredo que esto implica, una relación tormentosa donde encontré mis más antagónicas debilidades, una reconexión con mi soledad, la exploración laberíntica del deseo y en general, a través de todas estas etapas, una constante reconstrucción de mi forma de pensar, sentir y juzgar.

Las personas que conocí y el tiempo que compartimos aportaron en quien soy ahora, aún cuando fuera sólo un momento, o sólo con una intención, conformaron la parte de mi historia como individuo, no como hijo, ni alumno, ni trabajador, sino como alguien que, siendo cuerpo y alma, fue por convicción amante, compañero en el ámbito sexual para la fortuita y deseada ocasión. Descubrí placeres aprendiendo a separar sentimientos y derribar prejuicios, también fueron fuentes de aprendizaje sobre la vida en diferentes perspectivas. Agradezco la fortuna de su grata compañía, sin importar qué tan concreta fue su estadía, deseando lo mejor en sus caminos y que, con algo de suerte y mutua voluntad, coincidan de nuevo con los míos.

El transcurso de ese ámbito sentimental y emocional no fue tranquilo y estable en todo momento, como todo buen vendaval, azotó, lastimó, dolió y confundió, principalmente cuando los pies no tocaban el suelo. Cometí errores, y el tiempo me enseñó que, en efecto, no hay marcha atrás. No es algo que me mantenga en constante agobio, sin embargo, no deseo simplemente olvidar y repetir las experiencias no deseadas con nuevas personas. Quiero seguir aprendiendo a brindarme y blindarme a la vez, no dejar en saco roto lo que aprendí en cada instante adverso, saberme seguro y asertivo es algo que he ido logrando, pero que, como en tantos otros aspectos, hay más por mejorar.

Dentro de todos los aspectos ya mencionados, hay uno sumamente importante:  el lograr conservar y valorar las amistades que en este año se han mantenido es algo invaluable, buscaré seguir siendo un apoyo significativo para mis amigos pues sé que sin ellos, no habría sido capaz de obtener las mismas satisfacciones que tuve, ni de aprender con una más amplia perspectiva de las equivocaciones que formaron parte de mi propia construcción, pero sobre todo, no hubiera sido igual de divertido reirse de cada detalle que valió la pena compartir.

En su totalidad, estos procesos de aprendizaje y crecimiento personal seguirán haciendo modificaciones en mi propio ser, siendo responsable de no cambiar el sentido progresivo sin importar las circunstancias, creo que mi mayor propósito, sin pretensión de que las cosas buenas se cumplan para mí sin esfuerzo alguno, es que justo estos procesos sólo lleguen a su fin con el final de la vida misma, seguir aprendiendo, seguir logrando, ya sea ganando o perdiendo, hasta que deje de estar en el mundo tal y como lo conozco, hasta morir.

Y así es como termino contribuyendo con más de estos ridículos protocolos, en fin, somos así y no es malo ni mucho menos; si acaso fui incompleto, superfluo o autocompasivo, aquí estará mi blog para recordarme qué tanto visualicé y cómo lo propuse para, ya sabes, hacerlo mejor. Gracias, por otorgarme tu confianza y tu valioso tiempo en leerme aquí, mis más sinceros mejores deseos para tu andar. No sé que tanto depare el siguiente año, pero seguro serán más historias que tendré el placer de escribir y compartir.

Me despido con 'Borrowed Time' de Madonna, deseándoles un feliz y trascendente 2016 


"...'Cause we're only here to love
like there's no tomorrow.
So let's live each moment like 
our time is only borrowed..."


miércoles, 30 de diciembre de 2015

TEJIENDO REDES: EL SEMINARIO LGBTTTI (Parte II)

Me corresponde reflexionar acerca de los múltiples temas analizados en el seminario "Tejiendo redes en espiral: para reconstruir lo LGBTTTI", bajo la consigna de desarrollar el sentido crítico y propositivo, identificando a su vez los cambios en mi paradigma, efecto de los aprendizajes obtenidos en esta importante experiencia.

Quiero hacer énfasis en la serie de cuestionamientos que mencionaré a continuación con la finalidad de desarrollar mis reflexiones a partir de ella. Uno de los principales debates, presente en prácticamente todas las ponencias y variados testimonios, consiste en argumentar porqué es necesario o benéfico unirnos e integrar una comunidad, y en tal caso, cómo debería ser esta de modo que permita a todos, sin excepción, la oportunidad de identificarse, de reconocerse en derechos y libertades. ¿Qué nos une y qué puede separarnos? ¿Qué es lo que se ha alcanzado y qué seríamos capaces de lograr a largo plazo? Y una de las más breves en extensión, pero contundentes en contenido, ¿por qué hacerlo?

Porque en el hecho de salir del anonimato en cierta medida, para insertarse en el ámbito colectivo, algo de lo que he concluido con respecto de las diversas opiniones y hechos presentados por los ponentes es que lo privado se torna público, y de lo público se procede a lo político, motivando confrontaciones diversas, observando en esta serie de situaciones aspectos positivos y negativos, según la forma de pensar de cada individuo; por otra parte, la objetividad científica, de la que tanto se llega a presumir, suele dejarse perturbar por tendencias y efectos de sentido en su interpretación, esto se ha tenido de manifiesto a través de la historia, un fenómeno complejo que ejemplificaré más adelante.

Propiamente, pertenecer, por el sólo hecho de pertenecer, representa un desafío. Habrá factores que pretendan presionarte a desistir, a decirte que no perteneces, que no satisfaces los requerimientos establecidos, y para muchos, me atrevo a decir, sentirse parte de algo, saberse identificado como uno espera que lo identifiquen, es una necesidad más que un anhelo y sin duda genera un enorme temor el carecer de ella, sabiendo lo que el temor nos conduce a hacer en las peores circunstancias, es de esta forma que encuentro un primer elemento que justifica la iniciativa de una comunidad: la empatía.

Uno de los primeros aspectos que comprendí en el seminario, casi de inmediato, es que detrás de las diferencias, los prejuicios, los desacuerdos y demás segmentaciones sociales, algo que compartimos es la “problemática de pertenecer”, un proceso interno en el que seguramente todos conocimos el aislamiento y la incertidumbre, el hecho de que nuestra preferencia sexual, nuestra identidad de género o ambas, se presenten distintas a las esperadas por el entorno social, percibiéndonos de antemano con el riesgo de ser rechazados, expuestos a un ambiente violento, hostil, adverso, de modo que prácticamente todos nos sentimos “en problemas” cuando encontramos que en nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestros sentimientos, las cosas funcionan de otra forma. Las medidas que cada uno tome al respecto pueden ser diferentes, pero me es difícil pensar, en el ambiente dentro del que vivimos, que alguien haya sido inmune a esa duda sobre su propio ser, habitando el ya mencionado temor a pertenecer.

Y de aquí que el “¿sólo pasa esto conmigo?” fuera moviéndome, sintiendo insuficiente lo que la educación oficial presenta como diversidad sexo genérica: un “etcétera” fuera del estándar de quien promueve el discurso del sexo como el simple y llano mecanismo de la reproducción; no, eso no me resultó satisfactorio, así que la búsqueda de testimonios, de un relato que me permitiera incurrir en razones y no en juicios de valor, fue lo que me trajo al seminario. Allí me encontré una respuesta a esa inquietud: “no, no pasa esto sólo contigo, y dentro de este hallazgo habrás de reconocerte como un egoísta de magnitudes tales que han hecho convertirte en parte del problema para algunos de los que experimentan las confrontaciones que tú has vivido”, aquellos prejuicios, que no identificaba como tales, acerca de quienes manifiestan su forma de ser distinta a la mía, me han hecho darme cuenta por primera vez de las contradicciones en las que había caído, mientras buscaba la tranquilidad que en ocasiones impedí para alguien más.

En efecto, no haberme percatado, por ejemplo, de los puntos de convergencia de mi pequeña historia de vida con el discurso feminista, me hizo descubrir la falta de capacidad propia para externar mi visión sobre el sistema. Tal vez debió ser de esta forma porque en más de un momento de mi vida consideré que el sistema como tal, esa serie de normas escritas y no escritas sobre cómo comportarse, era un molde inmutable, las cosas han sido así y así serán siempre. Pero cuando se despierta un espíritu más analítico y crítico en lo referente a nuestro alrededor, podemos darnos cuenta de las fallas que existen, y de cómo estas pueden ser punto de partida para una transformación de los paradigmas sociales.

¿Cómo empezar? ¿A quién o a qué acudir para que el plan de acción tenga forma definida, cimientos firmes y metas claras? Es un asunto ciertamente difícil de esclarecer. Adentrándome más en  de la comunidad a través de los años he podido notar que todo ha sido un asunto de ensayo y error en el método para generar una agenda política e ir participando para derrocar la visión de que ser gay, lesbiana, bisexual, transexual, transgénero o intersexual, no es ser alguien malo ni enfermo. Muchas veces los aciertos y avances alcanzados llegan a cegar las deficiencias en la organización de los propósitos, y no es por demeritar asumiendo el papel de testigo, es también reconocer que lo que sucede a gran escala es un reflejo de lo que ha sucedido dentro de mí; ese afán de repetir los patrones que tanto nos aquejan, conducirnos rumbo a una lucha de poderes en lugar de un bien común, repitiendo entre nosotros estas reglas para establecer quién es más y quién es menos, quién importa y quién no.

Vale la pena comenzar erradicando ese ánimo de desacreditarnos entre nosotros para realmente escuchar los puntos de vista de todos y entender qué es lo que nos hace falta por atender si queremos funcionar como comunidad, en el ideal de lograr que todos encuentren su oportunidad de mejorar su panorama, o por lo menos, de vivir más tranquilos en el aspecto social. 

Una vez logrado este canal de información para crear una comunidad más consciente y representada, tal y como se ha hecho en los componentes temáticos del seminario, procede transmitir a lo que está alrededor de nosotros mayor unión y conciencia; ese alrededor que se agrupa en algunas religiones que nos señalan como pecadores, la que toma en otros grupos, elementos científicos para cuestionarnos incesantemente, y es aquí donde expreso esa inquietud sobre lo tendenciosas que resultan ser las interpretaciones de la ciencia, mismas que había mencionado anteriormente: aquella tergiversada falacia de la superioridad del organismo masculino sobre el femenino, la patología durante muchos años contemplada en el ámbito psiquiátrico sobre las preferencias sexuales y la identidad de género, y la insistencia estadística en cerrar la visión a categorías dicotómicas y una estructura de "normalidad" complicada de discutir.

Todos estos juegos de poder disfrazados de objetividad científica generan en mí un compromiso especial, ya que quiero  dedicar mi vida a la ciencia matemática, debo entender que la forma de transmitir la información adquiere la responsabilidad de no dejarla caer en la trampa del prejuicio inconsciente, y para ello, este contacto con gente diversa es sumamente importante para desterrar un injusto valor maniqueísta de la visión que la ciencia debe tener, a favor de la sociedad, no del poder de unos cuantos.

Lograda la transmisión de información dentro de la comunidad, creando conciencia y actitud crítica entre nosotros, puede hacerse frente con mayor congruencia a la elaboración de un plan de acción más estructurado, entendiendo a quienes no desean ser partícipes de esto, asunto importante a destacar: si bien hay sentimientos en común, hay contextos distintos; fue revelador para mí aprender en este espacio sobre las variantes geográficas y socioeconómicas que influyen en la forma de asumir nuestra sexualidad y nuestro género, no podemos pasar esta singularidad por alto para pretender que lo que beneficia a algunos, beneficia a todos; considerar los factores culturales que nos diversifican es un hecho que se lograría aprendiendo a escuchar sus testimonios, e incluso, sus silencios, el mismo estilo de vida no es meta de todos, sin embargo, el aspecto que hay que defender de manera colectiva es ese derecho a elegir, sin afán de imponer o de manifestar la discriminación.

La incongruencia que hemos llegado a vivir, de alguna manera, es comprensible, sin embargo, no es justificable. A nivel individual y colectivo: difícil pensar en ser incluyentes cuando nos hemos sentido excluidos, complicado no querer cuestionar a otros cuando hemos sido tantas veces cuestionados hasta por nosotros mismos, pero aferrarnos a vivir aislados y con rencores, lamentablemente, nos motiva a la violencia, un tema delicado y estremecedor que analizamos en el seminario, la consecuencia de llevar la intolerancia y la incomprensión al extremo de terminar con la vida de alguien es un padecimiento social atroz, un motivo de rechazo a continuar inmersos en un entorno donde la agresión es plausible.

El espacio y los vínculos generados en el seminario me permitieron conocer más de mí, de las múltiples historias personales y del gran valor que tiene cada una de ellas; enriquecer mis criterios con la diversidad de testimonios, hechos presentados y opiniones, me resulta fortalecedor, situándome con la suficiente humildad y asertividad para defender más causas que sólo las mías, los aprendizajes deben trascender lo teórico, y el reto consiste en actuar al respecto.

Si bien hay cierta seguridad en el ámbito académico, misma que se pone a prueba fuera de esta esfera, la oportunidad de tejer una red comunitaria francamente me entusiasma. Sé que es el comienzo, y que no será fácil, aún hay mucho por enfrentar y conocer. Mi experiencia  es nula en este tipo de organizaciones, sin embargo, será un importante primer paso, haciendo valer los conocimientos que he adquirido, los cambios de paradigma que han podido cambiar mi vida, y por los que tanto agradezco a las instituciones, los ponentes, organizadores, y compañeros que formaron parte de este gran proyecto, compartiendo, e invitándome a compartir.  

El propósito es no dejar atrás estos espacios, contribuir a que haya más y sean gradualmente más abiertos, continuar creando enlaces y encontrando relaciones dispuestas a dejar atrás prejuicios, estereotipos y violencia de cualquier tipo, cuidar mis argumentos y seguir en constante actualización sobre estos temas, siendo consciente de que la comunidad debe hallar su construcción en el verdadero conocimiento de lo que nos une, poner en alto la empatía y dejar de enfrascarnos en la categorización al grado de fragmentar, contrario a lo que se pretendía. Gracias por el valor de mantener adelante proyectos como este, vitales en la educación y en el desarrollo colectivo, ahora que somos más los que formamos parte de esto, es hora de trabajar.


CRY BABY: DAMN YES!! (Presentando a Melanie Martinez)

Hoy dedico mi entrada a presentar el proyecto musical de una cantautora estadounidense sumamente peculiar. Para quienes la conozcan, excelente, bienvenidos; no soy, ni pretendo ser un experto en la música o en su biografía, solamente, como en ensayos anteriores, expongo mi punto de vista en función de ser alguien subjetivamente identificado con el concepto que me dispongo a compartir, disfrutando mucho mis posiblemente erradas interpretaciones. Para quienes no saben de ella, con oscuro gusto les presento a Melanie Martinez.




Una muy joven cantante de tan sólo 20 años, salió de una de tantas emisiones del reality show The Voice llegando a los seis finalistas; tras no ganar, hizo lo que muy pocos: ponerse a trabajar. Consiguiendo no salir del radar hasta que breves producciones como el EP Dollhouse fueran su precedente para el esperado primer álbum, en el 2015: "Cry Baby", a través de la discográfica Warner Music.

Este es un álbum temático, un concepto que ella enarbola en su propia imagen, donde alude constantemente a la niñez. No obstante, la parte "cry" es, bajo la inspiración declarada por la misma Melanie en cantantes como Lana del Rey, un choque de melancolía, drama e incluso, tragedia.

¿Cuál es su mensaje? Que todas esas cosas que llamamos "temas de adultos", sobre todo en lo emocional, están mucho más cerca de seguir siendo un juego de niños de lo que pretendemos creer, logrando este objetivo con la construcción de elocuentes composiciones incluyendo elementales analogías, alegorías, metáforas y demás figuras retóricas básicas. Basta echar un vistazo a los títulos de las canciones para reafirmarse esta idea estructural, mismas que revisaré una por una, encontrando problemáticas amorosas y existenciales, hasta llegar a fuertes descripciones de violencia y crisis social.

Musicalmente es muy minimalista, un pop electrónico suave con ciertas cadencias hip hop, algunos llaman "Dark wave" a la combinación de estos elementos con una lírica de tendencias efectivamente oscuras, aunado a una voz mayoritariamente grave. En lo instrumental, opta por sonidos más vinculables a los primeros años en la memoria de cualquier persona, sin importar la época en que haya vivido: desde arpas y acordeón, hasta marimbas infantiles y cajitas musicales, todo sea para enfatizar un ambiente 'muy niño'.

Otro aspecto a resaltar de ella es la minuciosidad tan grata de sus videos musicales como parte de esa misma construcción, los cuales añado aquí muy gustoso de difundirlos. Rompen con la estructura de "sólo posar" y los convierte en cortometrajes de enorme expresión histriónica, valiéndose de utilería, maquillaje y una narración dinámica, clara y concisa.

Y para rematar, el diseño del album contiene un proyecto artístico directamente vinculado al musical, "Cry Baby Storybook" que a manera de cuento infantil, ilustra los relatos de las canciones de forma aún más estremecedora, determinando enlaces y secuencias entre ellas, a partir del personaje Crybaby, alter ego de Melanie. En ocasiones será referente para complementar la interpretación y crítica.

Comencemos dentro del álbum, donde el ambiente musical se entinta con llantos de fondo y se vuelve penumbra, más y más, hasta que una voz de niña irrumpe sin miedo y brinda sentido a tanta oscuridad.



1. Cry baby

La historia comienza con un tratado del aislamiento resultado del rechazo social y el llanto injustamente juzgado como debilidad... ¡Uy! qué pomposo sonó eso... Simplemente describe a alguien con serios problemas para expresar sus sentimientos y opta por no hacerlo como quieren que lo haga, porque le da la gana, porque no puede, porque tiene miedo, porque a todos nos pasa. Sin embargo, el sentimiento desborda y esta vez, no puede detener el llanto. Empezando con los símbolos infantiles, la música otorga la sensación de "jugar a las escondidas", brillante, salvo los alaridos agudos estridentes del coro y el bridge, a los que aún no me acabo de acostumbrar.

Grandes versos del tema homónimo:

"You've seemed to replace your brain with your heart..."

"You're all on your own and you lost all your friends
You told yourself that it's not you, it's them..."

"Your heart's too big for your body
It's where your feelings hide
They're pouring out
Where everyone can see"



2. Dollhouse

La primera canción que conocí de ella, y la más popular de la lista en cuanto a difusión se refiere, fue este gancho de internet el que me llevó a buscar más sobre sus producciones. Las muñecas son testigo en casa de los problemas intrafamiliares que desmoronan la estabilidad que tanto aparenta dicho hogar ante los demás. El video, una genialidad en color y producción, estructura un tema como muy pocos se animan a abordarlo, donde el refrán mexicano "la ropa sucia se lava en casa" surge descaradamente,  y que sin embargo, encuentra que no todo se puede esconder por siempre.

Hace gala de versos sumamente expresivos, resalto un fragmento del coro que lo dice absolutamente todo:

"...Everyone thinks that we're perfect,
Please don't let them look through the curtains."






3. Sippy cup

Secuela de Dollhouse, mismo contexto de problemática intrafamiliar, esta vez pasando de ser testigo a narradora omnisciente, llevando al extremo del asesinato el deterioro en el núcleo de pareja; musicalmente introduce tinieblas y una voz bastante sobria, emulando el coro a como sonaría cierta ronda infantil. Sólo observen el video y notarán a qué me refiero con su inocente genialidad.



4. Carousel

Pensando en una imagen suya tan mitad pueril, mitad tenebrosa, difícil me resultaría imaginar que le cantara al amor. Pues Carousel es un análisis del mismo, uno de los más ingeniosos que he encontrado en una canción. Fascinante oda a lo desesperante, decepcionante, injusto y adictivo que puede resultar. La alegoría en cuestión es precisamente una feria. ¡Qué acertado acordeón! Un compás que perfectamente simula el subir y bajar de un caballo en el carrusel, un tono grave muy mesurado con un destacable agudo en el bridge. No cabe duda que la amargura se torna bellísima en este tema, líricamente  mordaz.

"You must be this tall
To ride this ride at the carnival..."

Es uno de los primeros versos, ¡pero claro!, el amor discrimina, el deseo está allí, de vigilante, midiendo la estatura adecuada y demás superficialidades, para determinar quién entra y quién no.
Y sin duda, mi parte favorita de la canción:

"And it's all fun and games,
'Til somebody falls in love,
But you've already bought a ticket,
And there's no turning back now."

Todo es diversión y juegos hasta que alguien se enamora, pero ya compraste un boleto, y no hay vuelta atrás ahora.

Excelsa, a mi gusto, en una etapa de mis andanzas donde la comprendo perfecta y "perversamente".



5. Alphabet boy

Pudiera para algunos ser excesivo el balbuceo como arreglo musical, remarca mucho la semántica infantil; sin embargo, el contraste de su letra la vuelve una canción contestataria, una réplica a todo aquel que ose subestimarla o pretenderla vulnerable por su forma de ser.

"You think your smarter than me,
with all your bad poetry..."

Secuencialmente no es mi favorita, pero por sí sola se vuelve un tema muy representativo de todo el concepto: agridulce e implacable.

6. Soap

Uno de los temas más tranquilos, es  a su vez uno de los de mayor pulcritud y exploración en sonidos y efectos. Ahora el ambiente inmerso es la bañera, y desde la perspectiva sentenciosa de Carousel, narra uno de los principales problemas del amor: mencionarlo.

Conocer a alguien, sentir como crecen los sentimientos por dicha persona, disfrutar los buenos momentos y con total esperanza arriesgarse a expresar el amor consolidado que nos despertó... "Game over", "Gracias por participar", todo se arruinó, no hay correspondencia y la respuesta no es la deseada. ¿Cuál es el primer "hubiera" que surge? ¡No haber dicho nada!

"... God I wish I never spoke,
Now I got to wash my mouth out
with soap..."

Es preparar la ducha más reconfortante y terminar resbalándote... Así es esto. Un tema relajado, y en cierta forma, divertido.



7. Training Wheels

El tema romántico al estilo Melanie Martinez: "amo todo lo que haces, cuando me dices jodida tonta por la estúpida mierda que hago"...
... Distante de cualquier discurso de empoderamiento feminista, más bien se trata de buscar, y pedir, una relación sexual, que después de quedar ciscados con "Soap" no es difícil imaginar porqué llegamos a darle tantas vueltas. Las "ruedas de entrenamiento" son precisamente las barreras que social y moralmente se imponen para gozar del placer sexual sin más preámbulos, quitar esas barreras es el símbolo del valor que se tiene al andar en bici de dos ruedas, puede o no haber caídas dolorosas, pero lo que siempre hay, es un aprendizaje.
Interesante cantar sobre sexo, con una cajita musical como melodía.

8. Pity Party

"Nadie vino a mi fiesta", de eso se trata, simplemente... Y con esa sencillez se convirtió en una de mis canciones favoritas en gran cantidad de aspectos.

Marca, en la secuencia del álbum, el inicio de una etapa con sonidos más vibrantes y una descarga de energía explosiva en su totalidad.

Me gusta destacar, en el videoclip, la gran cantidad de expresiones faciales que Melanie muestra en menos de cuatro minutos; añado a mi conocimiento de ella el hecho de que también se desempeña como fotógrafa, lo cual le otorga crédito en la producción de sus videos y eso se aplaude dignamente, pues logra el drama más emblemático de Cry Baby, con mucho arrebato y detallada realización.



9. Tag, you're it

Seguida del estallido de Pity Party, el álbum retumba con el tema de mayor carga de sincero terror realista.
"Tag, you're it", puede traducirse como el juego infantil que en español conocemos como  las "atrapadas", y los versos son la descripción en primera persona de haber perdido "el juego" siendo atrapada por un abusador sexual.



Musicalmente aborda el concepto de manera que eriza la piel. En su recurso vocal imprime mayor intensidad en los últimos coros. Y el final... Dios... qué estremecedor final.




10. Milk And Cookies

"Cry baby Storybook" la introduce como la secuela de "Tag, you're it"... Imaginarlo así, es tranquilizador. Es una canción sobre la venganza:

"...Do you like my cookies?
they're made just for you.
A little bit of sugar,
but lots of poison too..."

Nuevamente el ambiente es oscuro, pero ágil en demasía. Se disfruta en verdad, llega en un punto donde la secuencia del álbum es sumamente dinámica.



11. Pacify Her

Otro aspecto de la imagen de Melanie Martinez es su cabello bicolor, inspirado en el personaje de Cruela De Vil. Casi nada en el álbum es símbolo de bondad y conducta ejemplar, pero Pacify Her saca a la maldita que todos llevamos dentro.

"Pacifier" es la forma en la que en inglés se les llama a los chupones, esta canción es sobre ser la tercer persona en una relación con toda intención de acabar con ella. Envidia, competencia y deseo obsesivo... Vaya capricho dramático encantador, relajando el ritmo musical de Cry Baby.



12. Mrs. Potato Head

Casi al final del álbum, se aparece esta pieza de notable ritmo y gran elocuencia, con una temática particular y ciertamente novedosa: cirugías estéticas.



Un alto espíritu crítico sobre el estereotipo de la edad y las riesgosas prácticas a favor de conservar la belleza. Haciendo astuta alusión a las famosas figuras "Cara de papa," a quienes les puedes cambiar el rostro a placer.

"...Don't be dramatic it's only some plastic.
No one will love you if you're unattractive"



13. Mad Hatter

Este espectáculo de sombras, drama y agudeza concluye con una inspiración plena en la historia de "Alicia en el país de las maravillas" de Lewis Carroll. Es genial que el final sea haya propuesto divertido, irreverente, reivindicando el orgullo de ser distinto y de "estar loco", con el vigor de la influencia rap y una fabulosa mezcla de sonidos que le dan un toque distinto a sus temas precedentes.

Suena a que es un tema estandarte del concepto que defiende Melanie Martinez y sin duda alguna aporta frescura al álbum, un agradable guiño. Porque el juicio por demás subjetivo de la locura, al asumirse como un cumplido en lugar del insulto que pretende ser, deriva en la satisfacción del ser auténtico, en la libertad de simplemente ser.

"... So what if I'm crazy?
All the best people are.
And I think your crazy too
I know you're gone
It's probably the reason
that we get along..."



Y con este arrebato enérgico, la primera entrega de Melanie Martinez llega a su fin. Me parece un trabajo digno, limpio, no destinado a un público generalizado, pero hallando un buen nicho con un perfil poco explorado en realidad; tomando elementos contemporáneos construye su propia identidad, singularizando su propuesta. No es sólo un disfraz, me invita a convencerme que consiste en un no menos valioso subjetivo análisis de los puntos de quiebre, en distintas escalas sociales, que rescatan o proyectan la infancia de muchos; infancia tantas veces soslayada por un adultocentrismo ciego muy imperante, que ignora el hecho de que quienes se les juzga vulnerables o en apariencia "inmaduros", tienen algo importante que transmitir, una visión de la vida en ocasiones desafiante a la pretensión de estabilidad y belleza. Melanie, a mi gusto, lo logra: reta a la reflexión, provoca conmoción, y aporta una esencia tan neuronal y sobria, como emotiva y cándida. 

Yo celebro mi descubrimiento, escuchando Cry Baby una y otra vez, y dándole la bienvenida a Melanie Martinez, a mi creciente "clan de las musas" aguardando próximos proyectos. 


martes, 29 de diciembre de 2015

CONFRONTANDO AL ORGULLO

Arma silente,
perfume de inclemencia,
miras impaciente
su escasa complacencia.

Dices protegerme,
sabes enaltecerme,
mas tu sombra es mi duda,
eres de muy poca ayuda.

Orgullo, a ti te encaro:
por las batallas
que en tu nombre perdí,
por tantas fallas
que a tu lógica rendí,
por tu descaro,
canalla sutil.

¿Pones en duda mi sentir
o salvaguardas mi llanto atroz?
¿Crees que merezco castigo feroz
por ignorar tu contravenir?

Porque vuelves custodia al amor
y a la custodia, agonía,
porque conviertes en ira el temor,
y es tu enervante ambrosía.

¿Te crees el juez más prudente
de su llamar inconstante?
¿tildas de burla latente
mi proceder tolerante?

¡Cómo aborreces el título de amante
cuando sólo deseas ser dominante!

Recibí tus golpes desmedidos,
oí tus gritos desbocados,
herí por sentirme herido,
abandoné por creerme aislado.

Pero hoy no, no he de dejarte,
llámame iluso, idiota e indigno,
hoy amaré sin goce de descarte
hoy dibujaré sin ti mi destino.

Orgullo, me engalanas,
y sin embargo me pesas,
a tu vigor me afanas,
pero cómo me enfermas.

Así que mi alma decreta
dando fin a su hastío:
"No, orgullo mío,
con el amor no te metas."